Cuando bajaron las aguas por siete días habían inundado el
pueblo, quedaron asombrados al encontrar varada en las afueras un arca de
madera antigua, que en su interior tenía numerosos esqueletos de animales y
ocho osamentas humanas. Mientras se ocupaban en limpiar la lama del desastre
comentaban estupefactos la naturaleza del hallazgo. A menudo paraban de
trabajar para contemplar incrédulos el inmenso cajón de madera podrida por el
tiempo y la humedad. Una tarde, reunidos en la enlodada plaza, consultaron
ansiosos la Biblia. Al darse cuenta de que esta arca no coincidía con las
medidas de la de Noé y que incluso parecía algunos siglos más vieja, suspiraron
aliviados y jamás volvieron a fijar su atención en ella.
Pedro Antonio Valdez, Mitología del bolsillo, 2012.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios anónimos serán eliminados. Gracias por su comprensión.