–Te voy a extrañar mucho –decía la madre a su criatura apenas salida del vientre. Cortaba el cordón umbilical y lo guardaba amorosa en el frasco donde flotaban los cordones de sus otros hijos.
–Te voy a extrañar mucho –decía la madre cuando el niño caminaba por primera vez y se alejaba de sus brazos. La madre guardaba el primer par de zapatos junto con los zapatos de sus otros hijos.
–Te voy a extrañar mucho –decía la madre cuando el niño emitía la primera palabra, y algo consternada aprovechaba la noche para extirparle la lengua al niño. La guardaba junto con las lenguas de sus otros hijos que flotaban como peces ciegos en una pecera.
–Te voy a extrañar mucho –decía la madre cuando, con el pasar de los años, el hijo corría, algo mutilado, a esconderse al clóset cada vez que la veía llegar a casa.
–Te voy a extrañar mucho –decía la madre al sepultar lo que quedaba del cuerpo de su hijo en el jardín, junto a los cuerpos de sus otros hijos.
–Voy a contarle todo de ti a tu hermanito –decía acariciándose el vientre preñado.
–Te voy a extrañar mucho –decía la madre cuando el niño caminaba por primera vez y se alejaba de sus brazos. La madre guardaba el primer par de zapatos junto con los zapatos de sus otros hijos.
–Te voy a extrañar mucho –decía la madre cuando el niño emitía la primera palabra, y algo consternada aprovechaba la noche para extirparle la lengua al niño. La guardaba junto con las lenguas de sus otros hijos que flotaban como peces ciegos en una pecera.
–Te voy a extrañar mucho –decía la madre cuando, con el pasar de los años, el hijo corría, algo mutilado, a esconderse al clóset cada vez que la veía llegar a casa.
–Te voy a extrañar mucho –decía la madre al sepultar lo que quedaba del cuerpo de su hijo en el jardín, junto a los cuerpos de sus otros hijos.
–Voy a contarle todo de ti a tu hermanito –decía acariciándose el vientre preñado.
Erika Merguen, El último espejo, 2012.
Excelente, me dio escalofríos literarios.
ResponderEliminarAterrador, aunque muy bueno el micro.
ResponderEliminarBesicos muchos.