Continuando con nuestro proyecto “CALENDARIO MICROCUENTISTA 2016”, les proponemos la siguiente imagen como disparador al concurso de microficciones del mes de Junio.
Recibiremos en el cuadro de comentarios de aquí abajo, hasta el 30 de junio de 2015, las microficciones de todos los interesados en participar. Los textos recibidos deberán cumplir con las siguientes Bases y Condiciones:
Recibiremos en el cuadro de comentarios de aquí abajo, hasta el 30 de junio de 2015, las microficciones de todos los interesados en participar. Los textos recibidos deberán cumplir con las siguientes Bases y Condiciones:
1. Podrán participar personas de cualquier nacionalidad mayores de 18 años.
2. El tema del concurso será libre, aunque debe estar relacionado de alguna manera con la imagen propuesta.
3. La microficción deberá estar escrita en castellano y ser inédita: no puede haber sido publicada con anterioridad en ningún espacio físico (libros, revistas, prensa, etc.) ni virtual (blogs, revistas digitales, portales web, etc.). Tampoco podrá estar participando en otro concurso ni esperando fallo de un concurso de la actualidad.
4. El texto no podrá superar las cien (100) palabras. Cada concursante podrá enviar hasta tres (3) microficciones en cada concurso mensual.
5. Las microficciones deberán ser publicadas dentro del espacio previsto para "Comentarios" al pie de la entrada en la que se publica cada foto.
6. La fecha límite de recepción de microficciones será el último día de cada mes.
7. Vencido el plazo, un jurado invitado elegirá cada mes al texto ganador y dos menciones especiales. Los tres textos seleccionados serán publicados en la Internacional Microcuentista. Los resultados se darán a conocer en el transcurso del mes siguiente.
8. A fin del 2015, la Internacional Microcuentista elaborará un calendario digital, de distribución gratuita, que contendrá las doce imágenes con los doce textos ganadores. También podrá imprimirse en papel.
9. El envío de trabajos implica la aceptación total de estas bases y la eventual inclusión de su microrrelato en el "Calendario Microcuentista 2016".
10. Las microficciones que no cumplan con estas Bases no serán tenidas en cuenta para el concurso.
La imagen correspondiente al mes de junio de 2015 corresponde al fotógrafo Christian Pereira Rogel.
Los invitamos a participar dejando sus textos como comentario.¡Anímense!

Harto de sinsabores con los medios de comunicación, Nessie, había decidido mudarse. Siempre le había hecho gracia el juego de si existía o no. A veces, sobre todo en los días más neblinosos, se había dejado fotografiar por puro regodeo en la broma. Se tronchaba con las especulaciones y con los visitantes incrédulos. Pero desde la aparición de los móviles, todos eran paparazzi y no había un momento de calma.
ResponderEliminar¿Dónde ir? Los otros lagos, con los que se comunicaba el suyo, tendrían un problema semejante
Pero lo más importante… ¿dónde habrían unos servicios limpitos?, a los que poder acudir.
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ResponderEliminarLas sombras chinescas siempre lo habían fascinado, entonces decidió aprender a hacerlas. En Internet encontró un sitio con instrucciones detalladas. Practicó toda la noche usando primero una vela; luego puso una linterna entre dos libros; finalmente con la lámpara de su escritorio proyectó en la pared una luna llena hermosa dentro de la que los contornos cobraban vida. Entonces, de sus manos nacieron animales de la selva, personajes narizones y panzones y cabezones, graciosas siluetas indescifrables. Se quedó dormido en la silla con la cabeza ladeada y las manos entrelazadas. Cuando despertó, el dinosaurio estaba allí.
ResponderEliminarTodos terminamos en los sanitarios al ver que el dinosaurio seguía allí.
ResponderEliminarNessie
ResponderEliminarMe escapé del meteorito que extinguió a los dinosaurios solo por seguirla a ella.
El cuento de un iletrado
ResponderEliminarEn el concurso de microrrelatos convocado por el Instituto para la Inclusividad que, como se sabe, trabaja en contra de la exclusión de cualquier persona, han recibido cientos de textos que cumplían rigurosamente las normas, salvo un fotomontaje en el que aparecía un sombra proyectada sobre la puerta de un W.C. de señoras. A raíz de ello ha surgido la polémica, pues el autor argumenta que él ha creado una historia breve, muy breve, sin palabras, porque es lo único al alcance de un analfabeto como él. El tribunal en pleno ha dimitido.
VOYEURISMO BESTIAL
ResponderEliminarMe llaman monstruo, porque me gusta observar a las niñas cuando hacen pipí.
La soledad (mi soledad), no me deja elección: a veces me sumerjo en el lago para no volver a pecar.
ENCANTADOR DE SERPIENTES
ResponderEliminar-Mamá, ¿existen los monstruos?
-No hija, qué va...
Con lágrimas en los ojos, la mujer cobró su recompensa cuando dejó a la niña entrar en su guarida.
Cesar, por Dios...¡quítate ese horrible pene de goma con ojos y deja de asustar a las señoras!
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ResponderEliminarMADUREZ
ResponderEliminarBajo la sombra de sus monstruos, la niña se convirtió en mujer.
SOLIDARIDAD
ResponderEliminarEl profesor de latín desapareció un jueves a la hora del recreo. No fue hasta la tarde cuando el personal de limpieza halló su cadáver dentro del armario escobero de los lavabos de las niñas. Sus ojos, al igual que la bragueta de su pantalón, permanecían abiertos y tenía un par de lápices clavados en el cuello. A la mañana siguiente, antes de que la policía comenzara los interrogatorios, varias alumnas entregaron un escrito firmado por un centenar de ellas. No sólo admitían su culpabilidad: afirmaban que volverían a hacerlo.
Prioridad
ResponderEliminarDe pie junto al dinosaurio, solo una particularidad concitaba toda su atención: ¡¿no hay toilette de caballeros en este maldito edificio?!
SIN TREGUA
ResponderEliminarJamás se librará de la sombra de la duda: sus demonios no aceptan la derrota.
Un dinosaurio en apuros
ResponderEliminar—¡Rápido, ascensor! —clamó el tradicional saurio—. Tengo que estar allí antes de que despierte.
BÚSQUEDAS
ResponderEliminarSalió de su caverna, buscando a Platón. Caminó y caminó durante kilómetros. Pero sus pasos se trastabillaron, dio vueltas y vueltas, consultó planos y mapas sin resultado.
¿Platón existía realmente? ¿Era él? ¿Era ella? ¿O era un invento de los dioses para entretenernos en nuestro caminar por la vida?
Cansado y frustrado, se detuvo con la sensación de que perseguía una sombra.
Salía del show de TV que grababa los lunes y miércoles desde mediodía hasta la noche. Sus inmensas ganas de ir al baño, por fin se saciarían. Al llegar al sanitario, decía a su vejiga: - Espera, aguanta un poco más - Martha tenía que quitarse el disfraz, y aquel sombrero tan molesto que a duras penas cargaba durante la filmación. Ese del que todos se mofaban, porque llevaba a cuestas una serpiente erecta, parte de su personaje “Doña Sepi” en el programa infantil "De vuelta a los orígenes".
ResponderEliminarMi protector
ResponderEliminarQué feliz soy sabiendo que mi monstruo me espera fuera.
Conversaciones en el WC
ResponderEliminar— Es tan guapo, tan alto, tan atento.
— Chica, compruebo que estás encaprichada con esa extraña criatura. Con el susto que te dio al salir del lago quién iba a decir que llegaríais tan lejos.
— Ya ves, Julia, me tiene loca. Su mirada profunda como las aguas de su casa, su cuello sensual que parece no tener fin, en él todo es grande. Sin dejar de mirarme, cuando despierto todavía está ahí. Es protector. Me acompaña a todas partes.
— Pues ahora si me voy a creer que alguna ventaja tiene que tener la diferencia de edad.
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ResponderEliminarHallazgo fotográfico
ResponderEliminar...Y así fue como se descubrió que el monstruo del lago Ness no es macho, sino hembra.
SOLA
ResponderEliminarCada mañana la niña de las coletas sueltas tiene que soportar las burlas del resto de las internas y el tirón de orejas de sor Rafaela. Por mojar las sábanas.
Y es porque no tiene a quien contar que debajo de su cama habita un monstruo.
CONFUSIONES
ResponderEliminarTras una noche de juerga despertó dentro del aparcamiento de un centro comercial. No entendía cómo había llegado hasta allí. La confusión, el cansancio y la resaca se habían adueñado de su cerebro, así que no supo en cuál de los servicios públicos entrar. Se quedó sentado enfrente de las puertas, dormitando, apestando a alcohol y orines. Las limpiadoras del turno de mañana le tomaron por un pervertido y avisaron a Seguridad.
Fue portada de los telediarios veraniegos durante una semana.
“Mingitorios”
ResponderEliminarSolo encontró en la ciudad servicios de mujeres. Probablemente los hombres se habían extinguido por culpa de aquella lluvia de meteoritos selectivos, como había ocurrido con las hembras de los tiranosaurios, así, que no le quedó más remedio que utilizar la paciencia que le habían dado los siglos y esperar su turno.
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ResponderEliminar“La sombra”
ResponderEliminarUna sombra fálica acecha los evacuatorios de hoteles, museos y centros públicos. Dicen que llegó a través de las cañerías de la ciudad, se asomó por un inodoro y quedó muy satisfecha con la primera impresión. Quiere repetir.
Juego de niños
ResponderEliminarCuando un maestro preguntó a un niño cristiano: ¿Qué dice la Biblia acerca de los Dinosaurios? Pensó que le había mencionado algo sombrío ¡Cuan equivocado estaba! El pequeño respondió: -En realidad mi papá me enseñó que nunca se utiliza la palabra “dinosaurio”. En su lugar, se emplean otras muy parecidas como “serpiente”, “monstruo” o “Dragón” porque cuando se tiene mi edad al perro se le dice “Guau”, al gato “miau” y a la hora de ir al baño rápido “popo”.
Interrogante
ResponderEliminarSi la serpiente antigua fue condenada a lamer el polvo por engañar a Eva, con quien no compartía relación sentimental alguna. ¿Qué castigo merecerá el esposo que engaña a su mujer imitando a una?
La saurópoda
ResponderEliminarCuando sonó el despertador, la saurópoda había desaparecido. Se sintió aliviado. La noche había sido tan horrible que decidió quedarse un rato más en la cama. Estaba a punto de coger otra vez el sueño cuando escuchó el ruido del agua de la cisterna.
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ResponderEliminarINVOLUCIÓN
EliminarMiro la foto y pienso que la abuela se removería en su tumba si estuviera enterrada como Dios manda.
Recuerdo su gran estatura, su moño tirante (como un chichón yodado), su caminar de oca desorientada… Pero, sobre todo, recuerdo su manía por las luces indirectas, las cortinas corridas y las puertas cerradas. Por eso, me gustaba ir a su casa: ¡para buscar lo que ella escondía!
Cuando por fin lo descubrí, “Eso” no tenía vuelta al presente.
Amparo Martínez Alonso
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ResponderEliminarMemoria histórica/Positivismo
—¿Por qué hemos vuelto mamá?
—Todos merecemos un voto de confianza, pequeña.
—¡Pero son homo…, homi…, hombres!
—Aprenderán.
—Creo que continúan siendo unos depredadores sin modales. ¡Mira!... ¿Nos están llamando gordas, gigantes, monstruosas?
—Sé razonable. Estarán realizando los iconos adecuados. Se les habrá echado el tiempo encima… Será una situación pasajera. ¿Qué expresión utilizan?… "Salir del paso". ¡Eso es! Será una medida momentánea, para "salir del paso". ¡Concédeles el beneficio de la duda!
—Vale, mamá. Pero… ¿dónde entramos?
—En ese... En el baño de la “gran señora” sobre la puerta.
"Tan solo quería hacer pis señorita..."
ResponderEliminarDurante toda la hora, la niña insistía a su profesora para que la dejara ir al servicio. La maestra se negaba rotundamente. Estaban en un examen y no toleraría la más mínima falta disciplinaria. Aún así la muchacha volvió a pedir permiso varias veces más pues su vejiga estaba a punto de explotar.
La maestra harta de tanta insistencia dio un tremendo golpe a la mesa y gritó ¡NO!. Sus alumnos temblaron atónitos.
Entonces la muchacha sacó su barita y convirtió de golpe a su maestra en un enorme dinosaurio con problemas urinarios.
" Tan solo quería hacer pis señorita..."
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ResponderEliminarLA DUDA
ResponderEliminar- Entra al baño que quieras porque no sos ni dama ni caballero.
- Entonces ¿ Qué soy ?
Cristina Noguera
INCONTINENCIA
ResponderEliminarVenga, entra, pero procura ser comedido, que no te pase como la última vez. Tuviste suerte de que el pobre Noé se creyera la historieta del Diluvio !
DISCULPEN
ResponderEliminarHabía llegado la hora. Iba a contarles toda la verdad. Ante un auditorio expectante, cámaras de TV, emisoras de radio, periodistas de todo el mundo... Pero antes, disculpen, un alto en el camino.
DUDAS MATINALES
ResponderEliminarNessy, harto de tanto investigador y turista intentando avistarle y hacerle fotos, dejó su habitat natural en el lago. Ahora, en el pasillo de un motel de carretera, espera, paciente, su desayuno. Con la duda de si primero saldrá la ración mini o la extra.
FANTASÍAS INFANTILES
ResponderEliminarPor las noches tengo miedo; veo sombras y oigo ruidos en la habitación. Mamá dice que son figuraciones mías, que con la oscuridad, la ropa que dejo en la silla puede parecer un monstruo o un simple ratón, que eso depende de lo que yo quiera imaginar. Pero no sé cómo explicarle que cada vez que me levanto al baño, el monstruo se baja de la silla y viene detrás de mí.
CONFUSIÓN FATAL
ResponderEliminarInexistentes reuniones de trabajo topaban sus infidelidades en aquel cutre motel.
Aliñaban los pecaminosos encuentros con chispeantes juegos de disfraces dando rienda suelta a la pasión y la imaginación.
De madrugada, cuando acabó de convertirse en dinosaurio, ella ya no estaba allí. Escuchó borbotear una cisterna y desfilando por el pasillo que conducía hasta los lavabos aguardó para iniciar el tórrido pasatiempo.
Al entreabrirse la puerta, el fabuloso iguanodonte se abalanzó rugiendo sobre la dama.
La casualidad quiso ver a Doña Paquita, octogenaria dueña de la pensión, yaciendo por el susto en la moqueta.
Esa noche se extinguieron los dinosaurios.
DESCARGA MONSTRUOSA
ResponderEliminarNo había ninguna duda, el monstruo andaba suelto. Pero, suelto del estómago. Tenía que descargar su furia en el baño más cercano. Lo hizo, disfruto cada segundo mientras las mujeres salían despavoridas por el aroma.
PUDOR
ResponderEliminarAunque ya no pueden vivir el uno sin el otro, a don Augusto le sigue dando vergüenza entrar con él en el cuarto de baño.
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ResponderEliminarCUESTIÓN DE PERSPECTIVA
ResponderEliminarEse rascacielos tenía un ascensor diferente para cada sexo. Así las mujeres podían dejar a la sombra del miedo, esperando en la puerta.
INCOMODA ESPERA
ResponderEliminarLa duda de su existencia siempre ha escrito leyendas. Pero mayor es la incertidumbre sobre su sexo. ¿Podrá entrar bajo ese símbolo femenino? o ¿Tendrá que esperar, en la sombra, a que decida la humanidad acerca de su sexualidad?
En todo caso, la criatura comienza a mostrase demasiado inquieta.
AEROPUERTO ESCOCÉS
ResponderEliminarPone desodorante en los cubículos, franelea el mármol de las bachas, y al tiempo que limpia los espejos, le sonríe con ternura. Desde que el monstruo la visita, ya no sufre el aséptico tedio del baño.
©Mariángeles Abelli Bonardi
(Neuquén, Patagonia Argentina)
27 de junio de 2015
«Misterios del circo»
ResponderEliminarAlcanzó tal grado de perfección en el arte de crear sombras chinescas que ningún concurrente se percató jamás de que era manco.
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ResponderEliminarRaro en lo cotidiano
ResponderEliminarEra la condición del Concurso de Fotografía, y allí estaba él, encontrando la imagen perfecta. En el dintel de una puerta podían verse dos pictogramas, uno en cada esquina, de los que permiten el acceso a las mujeres, o quizás, pensó, a las mujeres por el lado derecho y a las niñas por el izquierdo. Cuando estaba estudiando la luz necesaria, la sombra de un reptil gigantesco se proyectó dentro del objetivo y el único instante que tuvo lo aprovechó para inmortalizarlo.
Gracias a la foto, su viuda pudo enterrar la copa ganadora.
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ResponderEliminarAGUAS Y LEYENDAS
ResponderEliminarNunca quiso ser una sombra, ni una criatura solitaria e inexistente. Por ello cada noche se arrastraba creando figuras infinitas en la pared de aquel motel, donde dicen que habitaba una mujer que día tras otro mojaba despreocupada sus pies en el lago y humedecía de forma extraña y compulsiva sus manos en el lavabo. Nadie creía en realidad de su existencia. Ambos eran leyenda y en ella al final se encontraron.
Vieja pedagogía
ResponderEliminarEn aquella escuela la maestra había dado con el truco para que los niños no se alborotaran en los servicios. Había colocado una vieja aceitera de tal manera que, con la ayuda del sol que entraba a raudales por la ventana, proyectaba la sombra de un dragón amedrantador que pareceía quererse comer, sobre todo, a los niños, los más traviesos.
-Hagan sus cositas y vuelvan al aula -les decía a sus alumnos maliciosamente-. Y no enfaden a mi amigo el monstruo.
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ResponderEliminarINVOLUCIÓN
EliminarMuchos años después seguía siendo la carnada y mientras se maquillaba en el baño de un burdel, ella sólo anhelaba que alguna vez, de verdad, se extinguieran los dinosaurios.
Patrosaurios
ResponderEliminar–¿Mi papá? Ya sabéis. Mi papá da miedo... Es un alosaurio –dijo Marcelo después de pensarlo durante un instante.
Le dimos la razón: su padre tiene toda la pinta de un alosaurio. ¡Cómo se puso una vez que fuimos a su piscina!
–¿Y el tuyo, Christian?
–Mi padre es un estegosaurio. Puede parecer pacífico, pero cuando se enfada…
Nos quedamos en silencio, recordado esa vez que comenzó a discutir con otro conductor.
Desde luego, no preguntaron por mi padre. Está claro que es un inofensivo diplodocus. Lo que no sospechan es que mi madre es toda una tiranosauria.
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ResponderEliminarLA MANZANA DE LA VANIDAD
ResponderEliminarDesciende voluptuosa por el tronco de corcho repintado donde la exhiben con otros reptiles y, al salir de los aseos del centro comercial, pondera la majestuosidad de su reflejo en la pared. Se engolosina haciendo piruetas de frente y perfil. Tiene un tipo estupendo y una piel maravillosa. Se lo acaba de comentar la encargada de marroquinería mientras se lavaba las manos, y además le ha invitado a que visite su sección, donde podría brillar como una joya en un mostrador exclusivo para ella. Le ha asegurado que es una oportunidad única, y que puede confiar plenamente en su palabra.
EN APUROS
ResponderEliminarCuando vieron llegar al monstruo, las dos se encogieron -una más que otra-, se encaramaron al marco de la puerta y se quedaron inmóviles, contra la pared, conteniendo la respiración.
La estratagema confundió al saurio. Buscaba desconcertado el pictograma del sexo opuesto y empezaba a sentir incontinencia.
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ResponderEliminarCuando despertó, la dinosauria ya no estaba allí; andaba, apurada, buscando un baño.
ResponderEliminarINVOLUCIÓN
ResponderEliminarMiro la foto y pienso que la abuela se removería en su tumba si estuviera enterrada como Dios manda.
Recuerdo su gran estatura, su moño tirante (como un chichón yodado), su caminar de oca desorientada… Pero, sobre todo, recuerdo su manía por las luces indirectas, las cortinas corridas y las puertas cerradas. Por eso, me gustaba ir a su casa: ¡para buscar lo que ella escondía!
Cuando por fin lo descubrí, “Eso” no tenía vuelta al presente.
Amparo Martínez Alonso
Caminó con prisa desde el lago hasta los sanitarios del hospedaje.
ResponderEliminarNunca imaginó que al monstruo le atrajeran sus zapatillas con luces.
La niña, allí
ResponderEliminarPedro, su hermano mayor, insistía en que dinosaurios y humanos, nunca habían coexistido, pero ella sabía que eso no era cierto. Lo podían aseverar todas las enciclopedias del mundo, los más respetados y afamados catedráticos; pero no era verdad. Sus sueños estaban allí para probarlo.
Ser adoptada, no era justificación para sus excentricidades, pero sus padres así lo creían. Una pacífica y cuellilarga Braquiosauria, en un una familia de Triceraptors, desentonaba a veces. Sobre todo, cuando insistía en asegurar, que cada noche, soñaba con una niña pelirroja que para tranquilizarla, le cantaba bajito, espantando todas sus pesadillas.
Evolucionados
ResponderEliminar- Mamá… ¿cuándo evolucionaremos como los humanos? – preguntó el dinosaurio mirando los carteles indicadores del camping.
- Ya te he dicho que no lo sé, cielo – respondió la mamá guiándolo hacia la espesura del bosque
Aquella noche, tocaba salir a asustar. Le recomendó a su pequeño que no abriera la cueva a desconocidos y que se fuera a acostar temprano.
Cuando regresó, casi al alba, volvía exhausta pero feliz. Una veintena de humanos habían gritado despavoridos ante sus dientes de dinosauria hervíbora. A treinta euros el grito… Evolucionar… se dijo mientras arropaba a su cría. Espero que nunca…
Dinosaurios en apuros
ResponderEliminar- ¿Por qué los chicos vamos a un baño y las chicas vais a otro?
Observando la inocente mirada de sus cinco años, no supe qué decir.
- En casa, usamos todos el mismo, ¿no? – insistió con su irrefrenable lógica ante mi silencio.
- Sí, cariño. La verdad que ahora que lo dices, esto de separar, es una cosa un poco tonta…
- ¿Jugamos a los dinosaurios, má? – Asentí un poco aliviada por su habitual y repentino cambio de tema.
Hasta que a los dinosaurios nos dio ganas de hacer pis. Y no había baño para nosotros.
LA PRIMERA PREGUNTA
ResponderEliminarSu madre siempre había repetido que, en la vida, nada es blanco o negro, que todo es gris. Sin embargo, el mundo seguía insistiendo: ¿niño o niña?
Metamorfosis
ResponderEliminarDespués de haber leído a Cortázar, Arreola, a la Shua, a Merino, Neuman o a Espada, y sí, también a Monterroso; de haber asistido a charlas teóricas sobre la minificción, a presentaciones de antologías o cursado talleres de escritura breve; y de escribir innumerables microrrelatos, ajustándose a sus normas unas veces y transgrediéndolas otras; al final, ha sucedido lo inevitable: hoy ya es una microrrelatista. Su sombra adinosuariada, así lo confirma.
Encuentros
ResponderEliminarEn mitad de la noche, una sombra recorre el pasillo hasta que se topa con un niño y, aterrada, huye espantada.
Peligro de extinción
ResponderEliminarApenas sobreviven unos pocos Tiranosaurios Rex y, los que aún campan por la Tierra, deben andar con cuidado. Su existencia y reproducción depende de la ficción de aquellos soñadores que la rutina se empeña en eliminar.
El monstruo marino abandonó el lago escocés. El cambio climático y la extrema sequía lo arrojaron al país de los humanos. Nessie enfrentó situaciones altamente perjudiciales para su sistema nervioso como el encuentro con seres humanos. Huyendo de los paparazis se refugió en un edificio, ahí, asomó su gigantesco cuello hacia uno de los baños. Ahora la foto más famosa de Nessie no es en un lago, sino en un pasillo mientras trata de encontrar qué lugar le corresponde.
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ResponderEliminar
ResponderEliminarLa espera.
Su sombra quedó esperando a la puerta de los aseos del centro comercial. Así, cuando Saramago despertara del sueño que estaba echando en la caverna, él todavía estaría de alguna manera allí.