Melodramáticamente, una oveja se enteró que no era hija de su madre: era su clon.
Un pingüino se empetroló, buscando sus quince minutos de fama. Tuvo éxito.
Desde chiquitos, a los gatos les enseñan a contar hasta siete.
La jirafa no comprende por qué hicieron el piso tan tan tan abajo.
Cada vez que el ñandú ve un plumero, llora.
Los vampiros serían murciélagos que progresaron.
Andrés Sobico, Pequeñas teorías sobre comportamiento animal, Ed. La Bohemia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios anónimos serán eliminados. Gracias por su comprensión.